DELITO DE VIOLENCIA DE GÉNERO

CASOS DE ÉXITO RECIENTES

Juzgado de lo Penal. Violencia de Género. Absolución

Juzgado de Instrucción. Violencia de Género. Sobreseimiento

Modalidades

Amenazas Coacciones Lesiones Maltrato Injurias

 

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE EL DELITO DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Por Marco Esteban 
Abogado Penalista

¿Debe admitir el denunciante que la denunciante es su pareja?

No. Es conveniente no admitir que son pareja si no están casados o legalizados como pareja de hecho. La condición de pareja a efectos de la ley de violencia de género es una definición jurídica que requiere un proyecto de vida en común y una situación de analogía con el matrimonio. Salir unos días o incluso mantener relaciones sexuales no es suficiente para considerar la existencia legal de la condición de pareja. Así podemos solicitar que, al no existir la pareja desde el punto de vista del derecho penal, la competencia salga de los juzgados especializados en violencia de género y se traslade a los juzgados ordinarios. De esta manera el caso deja de ser de violencia de género, no su aplica la legislación especial en esta materia y las penas bajan de forma espectacular. El empujón ya no será un delito que comporta un año de prisión, sino una falta que se saldará con una multa.

¿Cuándo concurre un contexto de género y dominación?

Tampoco nos encontraremos ante un caso que deba ser solventado en los juzgados especiales de violencia de género si no existe un contexto de género y dominación. Si una persona insulta a su pareja porque ha hecho mal la cena, existe un contexto de dominación de género. Pero si le insulta porque ha perdido al ajedrez, no se da este contexto de dominación del género opuesto, en la medida en que la discusión nada tiene que ver con un intento de subyugación del género opuesto. El delito puede entonces convertirse en un delito leve de maltrato o vejaciones ordinario y no un delito de violencia de género.

¿Puede su pareja o expareja acogerse al derecho a no declarar?

Su pareja o expareja puede acogerse a la dispensa legal del art. 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que le permite no declarar tanto en la fase de instrucción como en el juicio oral en función de la relación sentimental existente. Pareja son aquellos que sostienen un proyecto de vida en común, incluso aunque no hayan legalizado su situación como matrimonio o pareja de hecho. No existe actualmente un consenso en los tribunales sobre si, para poder ser beneficiario de la dispensa, es necesario ser pareja en el momento de juicio. Si su pareja o expareja afirma en la vista oral que ya no están juntos, el juez podría denegar la posibilidad de no declarar al amparo del art. 416 LECrim. Tenga en cuenta que es mucho mejor que su pareja, si le respalda actualmente, se acoja a su derecho a no declarar. Es un derecho y la ley le permite utilizarlo dentro de la más completa legalidad. Si declarara para apoyarle y negara los hechos que antes denunció, podría ser acusada y condenada por delitos de denuncia falsa y falso testimonio en el caso de la sentencia contra el denunciado fuera condenatoria.

¿Qué sucede si la denunciante y el denunciado no declaran en el juicio oral?

Si el denunciado se acoge al derecho a no declarar al tener la condición de imputado y la denunciante se acoge a la dispensa del art. 416 LECrim, el tribunal no podrá condenar en ausencia de otras pruebas. Cuidado: no habrá absolución si existen otras evidencias en el proceso, como la presencia de testigos directos en el momento de los hechos o que usted haya confesado los hechos en declaraciones anteriores. Por eso es muchas veces conveniente que, en sus declaraciones ante la policía y ante el juez de instrucción, el denunciado se niegue a declarar, a menos que cuente con pruebas incontestables de su inocencia que sirvan para archivar directamente el procedimiento. La mera versión exculpatoria del denunciante no es normalmente un argumento suficiente para lograr un sobreseimiento de la causa.

Si la denunciante solicita una orden de alejamiento, ¿debe el denunciado mostrarse de acuerdo?

Si en el juzgado de instrucción o de guardia la denunciante solicita una orden de alejamiento, es más prudente declarar que no está de acuerdo, por mucho que no tenga intención de acercarse a su pareja o expareja. Una orden de alejamiento supone que, si la policía, le encuentra a menos de la distancia marcada por el juez respecto a su pareja, distancia que puede ser de un kilómetro o más, aunque se encuentre allí por error o despiste, será condenado a seis meses de cárcel. Declare su oposición a la concesión de la orden de alejamiento.

 

 

Novedades jurisprudenciales sobre el delito de violencia de género 


SENTENCIA SAP-SA 54/15 
  
"Es cierto que en la STS. de 24 de noviembre de 2.009 se concluyó que "no toda acción de violencia física en el seno de la pareja de la que resulte lesión leve para la mujer debe considerarse necesaria y automáticamente como la violencia de género que castiga el nuevo artículo 153 del Código Penal , modificado por la ya tantas veces citada Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, sino sólo y exclusivamente, - y ello por imperativo legal establecido en el artículo 1. 1 , de esa Ley -, cuando el hecho sea "manifestación de la discriminación, de la situación de desigualdad y de las relaciones de poder del hombre sobre la mujer...", sin embargo, la cuestión dista mucho de ser pacífica en la doctrina jurisprudencial tanto del Tribunal Supremo como de las Audiencias Provinciales. 
  
Y así, aparte de que la referida sentencia ya contó con un voto particular discrepante, otras resoluciones posteriores, tales como las SSTS. 703/2010, de 15 de julio , y 807/2010, de 30 de septiembre , han venido a contradecir la línea que parecía irse plasmando por el propio Tribunal Supremo, a raíz de las SSTS. 654/2009 y 1177/2009 , hasta afirmar que "a efectos legales, es por completo indiferente que la motivación (del autor) hubiera sido económica o de otro tipo, cuando es que el acusado hizo uso de la fuerza física para imponer una conducta contra su voluntad a la perjudicada, relacionada con él como consta...". Por tanto, puede afirmarse que, conforme a esta doctrina jurisprudencial más reciente, el tipo del artículo 153. 1, del Código Penal no exige la concurrencia de ningún otro ánimo especial o distinto, bastando la acreditación de la acción expresiva de la violencia, en cada caso, y las relaciones de pareja, vigentes o pasadas, entre agresor y víctima, para que se estime la existencia del referido delito (así, entre otras muchas, SAP. de Madrid, Sección 27ª, de 21 de julio de 2.014 )." 
  

SENTENCIA SAP-MU 300/15 
  
"La STC 159/2008, de 14 de mayo anuncia en su fundamento de derecho séptimo que la justificación de la desigualdad entre las sanciones del art. 153.1º y 153.2º hay que buscarla en su mayor desvalor: el legislador quiere sancionar más unas agresiones que entiende "que son más graves y más reprochables socialmente a partir del contexto relacional en el que se producen y a partir también de que tales conductas no son otra cosa, (...), que el trasunto de una desigualdad en el ámbito de las relaciones de pareja de gravísimas consecuencias para quien de un modo constitucionalmente intolerable ostenta una posición subordinada". Esa perspectiva hace legítima la desigualdad en las consecuencias. El fundamento octavo de la sentencia desmenuza esa idea: "La Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género tiene como finalidad principal prevenir las agresiones que en el ámbito de la pareja se producen como manifestación del dominio del hombre sobre la mujer en tal contexto; su pretensión así es la de proteger a la mujer en un ámbito en el que el legislador aprecia que sus bienes básicos (vida, integridad física y salud) y su libertad y dignidad mismas están insuficientemente protegidos. Su objetivo es también combatir el origen de un abominable tipo de violencia que se genera en un contexto de desigualdad y de hacerlo con distintas clases de medidas, entre ellas las penales. (...). (...) las agresiones del varón hacia la mujer que es o que fue su pareja afectiva tienen una gravedad mayor que cualesquiera otras en el mismo ámbito relacional porque corresponden a un arraigado tipo de violencia que es "manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres". (...).  
  
No resulta reprochable el entendimiento legislativo referente a que una agresión supone un daño mayor en la víctima cuando el agresor actúa conforme a una pauta cultural -la desigualdad en el ámbito de la pareja generadora de gravísimos daños a sus víctimas y dota así consciente y objetivamente a su comportamiento de un efecto añadido a los propios del uso de la violencia en otro contexto. (...). No resulta irrazonable entender, en suma, que en la agresión del varón hacia la mujer que es o fue su pareja se ve peculiarmente dañada la libertad de ésta; se ve intensificado su sometimiento a la voluntad del agresor y se ve peculiarmente dañada su dignidad, en cuanto persona agredida al amparo de una arraigada estructura desigualitaria que la considera como inferior, como ser con menores competencias, capacidades y derechos a los que cualquier persona merece... (...). No es el sexo en sí de los sujetos activo y pasivo lo que el legislador toma en consideración con efectos agravatorios, sino (...) el carácter especialmente lesivo de ciertos hechos a partir del ámbito relacional en el que se producen y del significado objetivo que adquieren como manifestación de una grave y arraigada desigualdad. (...)". 
  
La presencia de una mayor antijuricidad, así definida, no es una presunción iuris et de iure. No siempre que concurren todos los elementos objetivos típicos del art. 153.1 º se podrá apreciar ese mayor desvalor. (...) el precepto solo podrá venir en aplicación cuando se aprecie ese mayor desvalor, lo que será habitual pero no automático. No son descartables a priori situaciones en que excepcionalmente la conducta escape totalmente de ese sustrato de intolerable asimetría arraigada que justifica la mayor sanción y que, en consecuencia, no deba castigarse por la vía del art. 153.1º para no incurrir en una discriminación no legítima constitucionalmente: "(...)". a) (...). No se trata de una presunción normativa de lesividad, sino de la constatación razonable de tal lesividad a partir de las características de la conducta descrita y, entre ellas, la de su significado objetivo como reproducción de un arraigado modelo agresivo de conducta contra la mujer por parte del varón en el ámbito de la pareja. b) Tampoco se trata de que una especial vulnerabilidad, entendida como una particular susceptibilidad de ser agredido o de padecer un daño, se presuma en las mujeres o de que se atribuya a las mismas por el hecho de serlo, en consideración que podría ser contraria a la idea de dignidad igual de las personas ( art. 10.1 CE ), (...). 
  
Se trata de que, (...), el legislador aprecia una gravedad o un reproche peculiar en ciertas agresiones concretas que se producen en el seno de la pareja o entre quienes lo fueron, al entender el legislador, como fundamento de su intervención penal, que las mismas se insertan en ciertos parámetros de desigualdad tan arraigados como generadores de graves consecuencias, con lo que aumenta la inseguridad, la intimidación y el menosprecio que sufre la víctima. Que en los casos (...) que tipifica el art. 153.1 CP el legislador haya apreciado razonablemente un desvalor añadido, porque el autor inserta su conducta en una pauta cultural generadora de gravísimos daños a sus víctimas y porque dota así a su acción de una violencia mucho mayor que la que su acto objetivamente expresa, no comporta que se esté sancionando al sujeto activo de la conducta por las agresiones cometidas por otros cónyuges varones, sino por el especial desvalor de su propia y personal conducta: por la consciente inserción de aquélla en una concreta estructura social a la que, además, él mismo, y solo él, coadyuva con su violenta acción". (...) en general se puede estar conforme en entender que a raíz de tal pronunciamiento no serán sancionables por la vía del art. 153.1º episodios desvinculados de esas pautas culturales de desigualdad que se quieren combatir (por buscar un ejemplo claro e indiscutible: agresión recíproca por motivos laborales de dos compañeros de trabajo que estuvieron casados mucho tiempo antes). Dicho con palabras de un voto particular, se procede a la: "introducción en el tipo de un nuevo elemento que el legislador no ha incluido expresamente, pero que la Sentencia añade a la descripción legal: para que una conducta sea subsumible en el art. 153.1 del Código Penal no basta con que se ajuste cumplidamente a la detallada descripción que contiene, sino que es preciso además que el desarrollo de los hechos constituya "manifestación de la discriminación, situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres". 
  
Ahora bien eso no se traduce en un inexigible elemento subjetivo del injusto (...). No es algo subjetivo, sino objetivo, aunque contextual y sociológico. Ese componente "machista" hay que buscarlo en el entorno objetivo, no en los ánimos o intencionalidades. Cuando el Tribunal Constitucional exige ese otro desvalor no está requiriendo reiteración, o un propósito específico, o una acreditada personalidad machista. Sencillamente está llamando a evaluar si puede razonablemente sostenerse que en el incidente enjuiciado está presente, 11 aunque sea de forma latente, subliminal o larvada, una querencia "objetivable", dimanante de la propia objetividad de los hechos, a la perpetuación de una desigualdad secular que quiere ser erradicada castigando de manera más severa los comportamientos que tengan ese marco de fondo. (...) el contexto comporta ese componente; más allá de las intencionalidades concretas o de la personalidad del autor, o de la forma en que se desencadena el episodio concreto. (...). No hace falta un móvil específico de subyugación, o de dominación masculina. Basta constatar la vinculación del comportamiento, del modo concreto de actuar, con esos añejos y superados patrones culturales, aunque el autor no los comparta explícitamente, aunque no se sea totalmente consciente de ello o aunque su comportamiento general con su cónyuge, o excónyuge o mujer con la que está o ha estado vinculado afectivamente, esté regido por unos parámetros correctos de trato de igual a igual. Si en el supuesto concreto se aprecia esa conexión con los denostados cánones de asimetría (como sucede aquí con el intento de hacer prevalecer la propia voluntad) la agravación estará legal y constitucionalmente justificada." 
  
  
Tribunal Supremo. Sala de lo Penal 
224/15 
Violencia de género y habitualidad 

Tribunal Supremo. Sala de lo Penal 
283/15 
Violencia de género y amenazas