Delitos contra el Mercado y los Consumidores

 

Novedades jurisprudenciales sobre delitos relativos al mercado y los consumidores 
  
Sentencia SAP CR 151/15 
  
“Igualmente impugna la sentencia de instancia sobre la base de una indebida aplicación del tipo penal previsto en el Art. 278.1 del C. Penal , relativo al delito de revelación de secretos industriales. Como decíamos en nuestra sentencia de 17 de septiembre de 2012,Sección Primera de esta A. P . "Conviene dejar dicho aquí que nos encontramos con un delito que puede cometer cualquier persona. No se trata de un delito especial propio que solo está al alcance de quienes reúnen determinadas características, como ocurre con el delito del art. 279 al que luego nos referiremos. Ha de ser cometido por quien no conoce el secreto y trata de descubrirlo. Es un delito de consumación anticipada. Basta la acción de apoderamiento dirigida a alcanzar ese descubrimiento. Conseguir el conocimiento del secreto pertenece a la fase posterior de agotamiento de la infracción. Incluso se comete aunque no pueda después alcanzarse ese descubrimiento del secreto porque, por ejemplo, el autor del delito no puede llegar a descubrir las claves utilizadas por la empresa en defensa de tal secreto. 
  
Su difusión, revelación o cesión a terceros constituye la figura agravada del art. 278. La conducta sancionada en este tipo penal se define a través de tres notas: 1.- El apoderamiento de datos, documentos escritos o electrónicos, soportes informáticos u otros objetos que se refieran a un secreto empresarial (ya que a éste hay que entender gramaticalmente referida la expresión "al mismo"), o 2.- De modo alternativo, la utilización de alguno de los medios o instrumentos contemplados en el art. 197.1, y 3.- La finalidad de descubrir un secreto de la empresa. Como el art. 197.1 sanciona el apoderamiento de papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otra persona (la otra conducta contemplada en este precepto, la interceptación de comunicaciones o la utilización de artificios técnicos, no es aquí aplicable), la referencia del art. 278.1 a los medios contemplados en este artículo resulta en este caso redundante, por lo que, en definitiva, lo que ha de quedar probado es el apoderamiento mismo de datos que, por su naturaleza, no están destinados a ser públicos. (…) 
  
Esta finalidad típica parece sugerir que lo que se está sancionando es exclusivamente el llamado espionaje industrial . El hecho de que este precepto penal esté incluido en la Sección dedicada a los "delitos relativos al mercado y a los consumidores" indica que el bien jurídico protegido es de modo primario la defensa de la libre competencia y con ello la defensa de la empresa frente a intromisiones ilícitas de otros competidores que puedan perjudicar su posición en el mercado a través del conocimiento de datos reservados de la propia empresa. 
  
La cuestión fundamental aquí planteada y que gravita parte del recurso es que se ha de entender por secreto de empresa " en tal sentido comprende cualquier dato que la empresa tenga intención de preservar del conocimiento público, sin que esté necesariamente relacionado con una ventaja competitiva o con un interés exclusivamente económico. Ciertamente, ha de estar relacionado con el tráfico mercantil propio de la actividad de la empresa en cuestión, pues de otro modo no sería calificable de "secreto de empresa", pero fuera de esta especificación el tipo penal no exige ninguna otra. A lo que hay que añadir que, la finalidad típica se limita a la intención de descubrir el secreto, sin que se exija ninguna motivación especial, como podría ser la de perjudicar al empresario. De este modo lo que ha de quedar acreditado es la voluntariedad de que la acción de apoderamiento de los datos tiene precisamente como finalidad la de entrar en conocimiento de ello, sin que el motivo de esta actuación o la finalidad de segundo grado que se pretenda tras el descubrimiento se configure ya como requisito del tipo. Como consecuencia, la acción de apoderarse de un listado de clientes en soporte informático, y con la información facilitada remitir cartas ofertando un nuevo centro de estética, ha de considerarse que integra el tipo penal que se examina, cualquiera que fuera la finalidad de segundo grado que con esta publicación se pretendía.”