La valoración del testimonio en el delito de abuso sexual

La valoración del testimonio en el delito de abuso sexual

Sentencia AP MU 548/15

“PRIMERO.- Conviene recordar que la función de valorar la prueba practicada corresponde en exclusiva y de manera privativa al Tribunal ante el cual se realizó la actividad probatoria de conformidad con lo establecido en el artículo 741 de la ley de enjuiciamiento criminal . Como señala la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 20 abril 2005 , es el juzgador de primer grado, el que por su apreciación directa y personal de la actividad probatoria está en mejores condiciones para obtener una valoración objetiva y crítica del hecho enjuiciado, sin que sea lícito sustituir su criterio por el legítimamente interesado y subjetivo de la parte, sin un serio fundamento. La inmediación de la mejor perspectiva de los hechos y sobre las personas que deponen, así como la atenta observación de los incidentes, gestos y palabras que en el debate se producen, constituye el verdadero objeto de la inmediación, en la valoración probatoria expresada, sin que ni al Tribunal superior ni a las partes les este permitido en el proceso entrar a revisar la valoración realizada como no sea en el ámbito específico de la irracionalidad de la conclusión valorativa, cuando ésta resulte ilógica, absurda o arbitraria.

Como señalan las sentencias del Tribunal Supremo de 3 mayo y 31 diciembre 2001 , “al alegarse vulneración de la presunción de inocencia por error en la apreciación de la prueba, deberá ponderarse las pruebas que tuvo en cuenta el Tribunal de instancia para atribuir unos hechos delictivos a una persona; si las pruebas fueron practicadas en el juicio con sujeción a los principios de oralidad, inmediación, contradicción y publicidad; si las pruebas se practicaron con observancia de las normas procesales y respeto a los derechos fundamentales; y si las conclusiones probatorias del Tribunal sentenciador no contravienen las leyes de la lógica, de la experiencia o de las ciencias”. En nuestro caso, invoca el apelante vulneración del derecho a la presunción de inocencia consagrado en el artículo 24.2 de la CE como único motivo de fundamentación del recurso por entender que el testimonio de la víctima no cumple los requisitos exigidos en constante doctrina jurisprudencial respecto a la ausencia de incredibilidad subjetiva, verosimilitud del testimonio y persistencia en la incriminación, no reuniendo los criterios o parámetros para otorgarle aptitud probatoria.

Conviene recordar es doctrina de esta Sala (STS 14 mayo 1994 , 18 septiembre 1998 y 2 enero 1996 , entre otras muchas), tiene “el testimonio de la víctima de un delito aptitud y suficiencia para enervar el principio de presunción de inocencia siempre y cuando no existan razones objetivas que invaliden sus afirmaciones o provoquen dudas en el juzgador y le impidan formar su convicción incluido el aspecto de credibilidad cuya coloración corresponde al tribunal de instancia. La finalidad preceptiva que otorga el principio de inmediación a las declaraciones de los que normalmente tienen en aquellos la doble cualidad de únicos testigos víctimas, propicia una específica y atenta ponderación circunstanciada que, por un lado, aparece si cabe como más rigurosa y exigente en lo que a la fiabilidad se refiere y, de otro, sugiere prestar una extremada atención a los detalles del lugar, tiempo, y modo que, como datos objetivos complementan la constatación narrativa que, en casos como el presente, ofrece la versión prestada por la agredida….

Pues ante la afirmación incriminatoria del tribunal, una vez ultimado su global proceso valorativo, al detenerse por cumplidas las notas que asignan la garantía de certeza de las declaraciones de las víctimas en este tipo de delitos: 1º) ausencia de incredibilidad subjetiva derivada de las relaciones procesado/víctima que pudieron conducir a la deducción de existencia de un móvil de resentimiento o enemistad que privarse al testimonio de la aptitud para generar ese estado subjetivo de certidumbre en que la convicción judicial estriba esencialmente; 2º) verosimilitud pues el testimonio ha de estar rodeado de ciertas colaboraciones periféricas de carácter objetivo que le doten de aptitud probatoria. En definitiva, lo fundamental es la constatación de la real existencia de un hecho y; 3º) persistencia en la incriminación que habrá de ser prolongada en el tiempo, plural, sin ambigüedades ni contradicciones.”

2018-01-22T13:09:04+00:00