Recursos que se admiten durante la tramitación del procedimiento

Sentencia AP AV 100 9/18

“Comenzando por las primeras, el Art. 24 LOTJ establece que la aplicación de la Lcrim será supletoria en lo que no se oponga a los preceptos de aquella Ley. De tal precepto se extrae una remisión a la regulación contenida en la Lcrim respecto al procedimiento común (sumario ordinario) en todo aquello que no se oponga a las previsiones específicas contempladas en la LOTJ y, por ende y a falta de previsión expresa en contrario, también al régimen de recursos. Es por ello que los recursos de reforma, apelación y queja dictados por el Juez Instructor en el ámbito del Tribunal del Jurado, a falta de regulación específica, se regirán por lo dispuesto en los Arts. 216 y ss Lcrim. Sentado ello, resultando que la resolución ahora recurrida no está comprendida entre aquellas para las que se establece una previsión específica de recurso en la LOTJ, es claro que el recurso que ahora se aborda se regirá por las reglas generales establecidas en la Lcrim para el sumario ordinario y a las que anteriormente se hacía referencia.

Así las cosas, no conviene olvidar, como parece hacer el Ministerio Público, que el Art. 222 de la ley de ritos criminales, establece que el recurso de apelación sólo podrá interponerse después de haber ejercitado el de reforma, aunque puedan interponerse en un mismo escrito. En el presente caso no consta que el Ministerio Público haya intentado recurrir en reforma la resolución que se recurre en apelación sino que, con quiebra de las normas procesales, ha acudido directamente a la alzada sin cumplir el previo trámite de reforma, lo que impediría a la Sala siquiera entrar a conocer del asunto, por cuanto el presente recurso de apelación ni siquiera debió ser admitido a trámite, convirtiéndose las causas de inadmisión en motivos automáticos de desestimación. A mayor abundamiento, siguiendo con las razones de índole procesal, resulta del Art. 217 Lcrim que el recurso de apelación sólo cabrá contra los autos del Juez de Instrucción en los casos determinados por la ley, de lo que cabe extraer dos consecuencias: en primer lugar, que el recurso de apelación solo cabe cuando la resolución dictada revista la forma de Auto y no de Providencia como es el caso.

Así lo recuerda la Circular de la Fiscalía General del Estado 1/1.989, según la cual los que recursos que se admiten durante la tramitación del procedimiento se dan solo contra las resoluciones en forma de Auto, conforme establece el Art. 787.1 Lcrim, en congruencia con lo dispuesto también como norma general en el Art. 217 Lcrim, añadiendo así otra razón más a la improcedencia de la admisión a trámite del recurso que ahora se aborda y que, igualmente, determina la desestimación del mismo. Es cierto que la doctrina general y la constitucional ( STC 9-06-1.988 ) admiten el recurso contra Providencias cuando, por no ser de mero trámite o de ordenación material del proceso, por su contenido deberían haber adoptado la forma de Auto, pero es claro que, en el presente caso, no concurre tal posibilidad por cuanto la resolución atacada es de estricta ordenación material del proceso, sin que aborde ninguna de las materias que, conforme a la ley de ritos criminales, hubiere de revestir la forma de Auto.

Pero es que, aún cuando no fuere así, la otra consecuencia que se extrae del texto del Art. 217 Lcrim es que el recurso de apelación, en el ámbito del sumario ordinario y, por aplicación supletoria, en el procedimiento del Tribunal del Jurado, sólo será admisible cuando así lo prevea expresamente la Ley, lo que no acontece en el presente caso, por cuanto la materia a la que hace referencia la resolución recurrida no es de aquellas para las que, expresamente, se prevea tal recurso, lo que no hace sino abundar, definitivamente, en la conclusión anteriormente alcanzada sobre la desestimación fundada en la inadmisibilidad del mecanismo impugnatorio articulado.”

2018-02-27T06:10:11+00:00