DELITO DE ESTAFA

CASOS DE ÉXITO RECIENTES

Juzgado de Instrucción. Estafa continuada. Sobreseimiento

Juzgado de lo Penal. Estafa. Absolución

Audiencia Provincial. Estafa agravada. Absolución

Las acusaciones solicitaban seis años de prisión para el acusado por un delito de estafa agravada. El abogado penalista Marco Esteban defendió en el proceso y en el juicio la inexistencia del delito de estafa, sobre la base de la no concurrencia de los requisitos del tipo penal y la falta de engaño. La sentencia de la Audiencia Provincial absolvió al acusado y concluyó:

“Sentado lo anterior, conviene recordar la doctrina sentada por la Sentencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo no 476/2009 cuando indicó que 'rechazando la protesta de falta de suficiencia de la maniobra engañosa desplegada, que aunque modernamente la postura restrictiva del engaño ha sido rechazada, y que si bien la suficiencia del engaño, necesita ser examinada en cada caso concreto, necesita partir de una regla general que sólo debe quebrar en situaciones excepcionales y muy concretas. Esa regla general podemos enunciar del siguiente modo: el engaño ha de entenderse bastante cuando haya producido sus efectos logrando el engañador, mediante el engaño, engrosar su patrimonio de manera ilícita, o lo que es lo mismo, es difícil considerar que el engaño no es bastante cuando se ha consumado la estafa. Como excepción a esa regla sólo cabría exonerar de responsabilidad al sujeto activo de la acción cuando el engaño sea tan burdo, grosero o esperpéntico que no puede inducir a error a nadie de una mínima inteligencia o cuidado. Y decimos esto porque interpretar ese requisito de la suficiencia con un carácter estricto, es tanto como trasvasar el dolo o intencionalidad del sujeto activo de la acción, al sujeto pasivo, exonerando a aquel de responsabilidad por el simple hecho, ajeno normalmente a su voluntad delictual, de que un tercero, la víctima, haya tenido un descuido en su manera de proceder o en el cumplimiento de sus obligaciones. Esa dialéctica la entendemos poco adecuada cuando se trata de medir la culpabilidad del sometido a enjuiciamiento por delito de estafa, y que podría darse más bien en los supuestos de tentativa y, sobre todo, de tentativa inidónea ( STS de 11 de julio de 2000 ).' (...)
Que debemos ABSOLVER y ABSOLVEMOS al acusado (…).”

 

 

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE EL DELITO DE ESTAFA

¿Cuándo se entiende que concurre engaño bastante en un delito de estafa?

El engaño es bastante cuando produce su efecto defraudador y se logra con el engaño un enriquecimiento patrimonial ilícito, consumándose la estafa. Únicamente si el engaño es tan burdo y grosero que no puede engañar al ciudadano con una inteligencia mínima, el engaño no alcanzaría a ser bastante. 

¿Qué es el deber de autoprotección ante una posible estafa?

El estándar mínimo de auto tutela que todo ciudadano debe mantener para mantener la protección de su patrimonio. Una total despreocupación por la protección del patrimonio podría llevar al juez a considerar la no existencia del delito de estafa. Los tribunales actualmente restringen mucho la aplicación de esta tesis. 

¿Dónde puedo denunciar una estafa?

En el juzgado de guardia, juzgado de paz, fiscalía y comisarías de policía nacional, guardia civil y policía autonómica. 

¿Qué plazo tengo para presentar la denuncia por estafa?

Cinco años desde la comisión de los hechos delictivos. En el caso de estafa agravada, el plazo se eleva a diez años.

¿Cuál es la legislación aplicable en los delitos de estafa?

Artículos 248 a 251 y 268 a 269 del Código Penal. 

¿Qué debo hacer si he sido víctima de una estafa?

Llámenos antes de interponer una denuncia o de realizar cualquier acción. Tendrá más probabilidades de éxito en un proceso penal si hace las cosas con asistencia jurídica especializada desde un comienzo.

Me han denunciado por un delito de estafa. ¿Debo hablar con el denunciante?

Preferiblemente no. Es siempre mejor que las comunicaciones se realicen entre su abogado y el abogado del denunciante.

¿En qué se diferencia la estafa de la apropiación indebida?

Ambos delitos tienen en común el acto de defraudación. Sin embargo, en la estafa el bien defraudado se consigue mediante un engaño previo para obtenerlo. Por ejemplo, es estafa hacerse pasar por otra persona para cobrar su sueldo, puesto que el dinero se ha obtenido mediante un engaño. Por el contrario, en la apropiación indebida el bien se entrega lícitamente, al existir confianza, pero el receptor del bien abusa de esta confianza al apropiarse de ese bien y destinarlo a un fin distinto del que se acordó, con el objetivo de obtener un enriquecimiento ilícito. Por ejemplo, es apropiación indebida recibir prestado un coche para utilizarlo un día y no devolverlo, ya que el coche se ha recibido legalmente, pero existía una obligación de retornarlo según lo acordado.

¿En qué se diferencia la estafa de la administración desleal?

La administración desleal se encuentra más cerca de la apropiación indebida que de la estafa. No existe engaño en la administración desleal, sino quebrantamiento de la relación de confianza entre apoderado y mandatario.

¿En qué se distingue el engaño civil y el engaño penal?

Se trata de una distinción que aparece frecuentemente en los litigios por incumplimiento de contratos. Existirá un engaño penal y, por tanto, constitutivo de estafa, si el contratante sabía al firmar el contrato que no podría o no querría cumplirlo. De lo contrario, el incumplimiento contractual no será delito y deberá ser resuelto en los tribunales civiles.

¿Existe delito de estafa cuando la víctima también pretende estafar?

Es un supuesto habitual en los timos, como el del billete de lotería o tocomocho. El estafador engaña a la víctima haciéndola creer que puede defraudarle. En estos casos hay jurisprudencia que considera que la víctima no merece la protección del derecho penal, al tener lugar los hechos en el contexto de un negocio ilícito. No obstante, otra parte de la jurisprudencia estima la existencia de la estafa en cualquier caso, consumada por parte del estafador e intentada por parte del estafado que también quería estafar. 

¿Es necesario que el estafador se haya enriquecido para ser condenado por estafa?

No es necesario. Basta con que el estafador haya provocado un perjuicio patrimonial en el estafado, con independencia de que posteriormente el estafador no haya conseguido con esa acción su propio enriquecimiento. 

¿Qué sucede cuando además del delito de estafa hay también una falsedad documental?

Cuando existe una falsificación de documento privado, el delito de falsedad queda absorbido por el delito de estafa y, por tanto, solo se condena por estafa. Esto es así porque se considera que el perjuicio buscado por la falsificación es el mismo que el de la estafa. Sin embargo, cuando la falsificación es de un documento público, oficial o mercantil se condena por los dos delitos, puesto que la falsificación de estos documentos tiene un componente independiente de la estafa: la quiebra de la eficacia probatoria de los documentos públicos, oficiales o mercantiles.

 

Novedades jurisprudenciales sobre el delito de estafa

Tribunal Supremo. Sala de lo Penal 

STS 349/16 
  
“El delito de estafa exige una acción engañosa precedente o concurrente, que viene a ser su "ratio essendi", realizada por el sujeto activo con el fin de enriquecerse él mismo o un tercero (ánimo de lucro), que la acción sea adecuada, eficaz y suficiente para provocar un error esencial en el sujeto pasivo, que en virtud del error este sujeto pasivo realice un acto de disposición o desplazamiento patrimonial que cause un perjuicio a él mismo o a un tercero y que por consiguiente exista relación de causalidad entre el engaño de una parte y el acto dispositivo y perjuicio de otra. Como hemos dicho en SSTS 483/2012 , 987/2011, de 5-10 ; 909/2009 de 23-9 y 564/2007, de 25-6 ; entre otras: el engaño típico en el delito de estafa es aquél que genera un riesgo jurídicamente desaprobado para el bien jurídico tutelado y concretamente el idóneo o adecuado para provocar el error determinante de la injusta disminución del patrimonio ajeno. La doctrina de esta Sala (Sentencia 17 de noviembre de 1999 y Sentencia de 26 de junio de 2000, núm. 634/2000 , entre otras) considera como engaño "bastante" a los efectos de estimar concurrente el elemento esencial de la estafa, aquél que es suficiente y proporcional para la efectiva consumación del fin propuesto, debiendo tener la suficiente entidad para que en la convivencia social actué como estímulo eficaz del traspaso patrimonial, valorándose dicha idoneidad tanto atendiendo a módulos objetivos como en función de las condiciones personales del sujeto engañado y de las demás circunstancias concurrentes en el caso concreto. La maniobra defraudatoria ha de revestir apariencia de realidad y seriedad suficiente para engañar a personas de mediana perspicacia y diligencia, complementándose la idoneidad abstracta con la suficiencia en el específico supuesto contemplado.   (…)   
  
La aplicación del subtipo exacerbado por el abuso de relaciones personales del núm. 6º del artículo 250 del Código Penal queda reservada para aquellos supuestos en los que además de quebrantar una confianza genérica, subyacente en todo hecho típico de esta naturaleza, se realice la acción típica desde una situación de mayor confianza o de mayor credibilidad que caracteriza a determinadas relaciones previas y ajenas a la relación subyacente; en definitiva, un plus que hace de mayor gravedad el quebrantamiento de confianza implícito en delitos de este tipo. La doctrina de esta Sala respecto al referido subtipo agravado de abuso de relaciones personales entre víctima y defraudador, tiene declarado que cualquiera de las tres modalidades que contempla el subtipo: relaciones personales, credibilidad empresarial o credibilidad profesional, tiene como presupuesto de aplicación una situación fáctica que descansando sobre el contexto del engaño antecedente, causante y bastante sobre el que se nuclea la estafa, suponga una situación diferente y más grave que patentiza un plus añadido al abuso de confianza en cuyo seno se realiza la estafa que supone siempre una relación previa entre defraudador y víctima. 
  
En lo referente a las relaciones personales, se pone el acento en una especial vinculación por razones de amistad o familiaridad -en tal sentido STS 343/2014 -, o por razones profesionales. Dicho de otra forma, la estafa opera en una situación de "engaño genérico" que dada la naturaleza relacional de la estafa, porque engañado y defraudador se conocen, y ese conocimiento previo hace posible y creíble el engaño injertado en el perjudicado, que le lleva al perjudicado a efectuar, él mismo, el propio acto de disposición en su propio perjuicio. Por ello cuando se quiere activar el subtipo de abuso de relaciones personales, esta situación debe ser algo diferente y distinta so pena de valorar dos veces una misma situación, lo que supondría un bis in idem . Por tanto, si las relaciones existentes entre víctima y defraudador se toman en consideración para afirmar el injusto típico como engaño antecedente, causante y bastante, no podrá apreciarse esta situación para la aplicación del subtipo agravado. 
  
Por lo demás, tal agravación, en cuanto se refiere a que el autor del delito cometa abuso de las relaciones personales que existan entre él y la víctima o se aproveche de su credibilidad empresarial o profesional, puede apreciarse -se dice en STS 368/2007 de 9 de mayo - con más claridad en los supuestos de estafa, es decir, en aquellos casos en los que existe una maquinación engañosa previa al desplazamiento patrimonial en la que puede ser utilizada la facilidad que supone el abuso o aprovechamiento de aquellas circunstancias, que en los de apropiación indebida, en los que la recepción de la cosa o dinero se produce siempre en atención a una relación de confianza previa que el autor del delito quebranta posteriormente con su acción de apoderamiento ( STS 2232/2001, de 22 de noviembre ). El articulo 250.1.6º recoge dos especificaciones de un genérico abuso de confianza, caracterizadas por la naturaleza de la fuente que provoca la confianza quebrantada: de una parte la «credibilidad empresarial o profesional», del sujeto activo, que de este modo se aprovecha precisamente de la confianza que a la víctima produce su aparente capacidad y buen hacer como profesional o como empresario; y de otra parte el abuso de las «relaciones personales existentes» entre ambos. 
  
Tal "abuso de relaciones personales existentes entre la víctima y el defraudador o el aprovechamiento por éste de su credibilidad empresarial o profesional", están caracterizadas ambas por la especial naturaleza de la fuente que provoca la confianza que se quebranta en la estafa. Las SSTS 785/2005 de 14.6 y 383/2004 de 24.3 , 626/2002 de 11.4 , recuerdan, que la aplicación del subtipo agravado por el abuso de relaciones personales del (entonces) núm. 7 del artículo 250 del Código Penal , quedaba reservada para aquellos supuestos en los que además de quebrantar una confianza genérica, subyacente en todo hecho típico de esta naturaleza, se realice la acción típica desde una situación de mayor confianza o de mayor credibilidad que caracterizan determinadas relaciones previas y ajenas a la relación subyacente, en definitiva un plus que hace de mayor gravedad el quebrantamiento de confianza implícito en delitos de este tipo, pues en caso contrario, tal quebrantamiento se encuentra ordinariamente inserto en todo comportamiento delictivo calificable como estafa ( SSTS. 2549/2001 de 4.1.2002 , 1753/2000 de 8.11 ). 
  
También hemos dicho ( STS 1090/2010, de 27 de noviembre ) que el abuso de la credibilidad empresarial o profesional pondría el acento no tanto en la previa relación entre autor y víctima, sino en las propias cualidades del sujeto activo, cuya consideración en el mundo de las relaciones profesionales o empresariales harían explicable la rebaja en las prevenciones normales de cualquier víctima potencial frente a una estrategia engañosa ( STS 422/2009, de 21-4 y 813/2009 de 7-7 ). Por ello, la STS 979/2011 incide que la agravación que se examina requiere de una confianza previa, añadida a la genérica afectada ya por el engaño, de manera que el autor aproveche sus relaciones personales o profesionalespara su propósito defraudatorio, en ocasiones en las que esas relaciones son determinantes para debilitar la reacción que naturalmente cabría esperar de la víctima, que, precisamente por tales relaciones, no llega a producirse. También hemos dicho que debe ser objeto de interpretación restrictiva, reservándose su apreciación para casos en los que, verificada esa especial relación entre agente y víctima, se aprecie manifiestamente un atropello a la fidelidad con la que se contaba ( STS 371/2008, de 19 de junio ). Junto al engaño característico del delito de estafa ha de existir alguna situación, anterior y ajena a los actos defraudatorios en sí mismos considerados, de la que abuse o se aproveche el sujeto activo para la comisión de tal delito ( SSTS 1169/2006, de 30-11 ; 785/2005, de 14-6 ; y 9/2008, de 18-1 ).” 
  
  
SENTENCIA SAP Z 326/15 

“Para poder concluir si los hechos acaecidos son constitutivos del delito de estafa imputado por las acusaciones se hace necesaria la valoración del resultado de la prueba practicada en el plenario con el fin de comprobar si se dan en el comportamiento de los acusados los requisitos que definen tal infracción, los cuales se exponen, entre otras, en la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de mayo de 2005 , y que son los siguientes: 1º) Un engaño precedente o concurrente, que viene a ser la espina dorsal y factor nuclear de la estafa, conceptuado como ingenio falaz y maquinador de los que tratan de aprovecharse del patrimonio ajeno. 2º) Dicho engaño ha de ser bastante, es decir, suficiente para la consecución de los fines propuestos, cualquiera que sea su modalidad en que se manifieste, debiendo tener adecuada entidad para que actúe como estímulo eficaz del traspaso patrimonial, valorando aquella idoneidad, tanto atendiendo a módulos objetivos, como en función de las condiciones personales del sujeto afectado y de las circunstancias del caso concreto. 
  
3º) Producción de un error esencial en el sujeto pasivo, desconocedor o con conocimiento deformado o inexacto de la realidad, lo que lleva al mismo a actuar bajo una falsa presuposición y a emitir una manifestación de voluntad partiendo de un motivo viciado, por cuya virtud se produce el traspaso patrimonial. 4º) Acto de disposición patrimonial, con el consiguiente y correlativo perjuicio para el disponente, es decir, que la lesión del bien jurídico tutelado, el daño patrimonial, sea consecuencia del error experimentado y, en definitiva, del engaño desencadenante de los diversos estadios del tipo. 5º) Ánimo de lucro como elemento subjetivo del injusto, exigido hoy de manera explícita por el artículo 248 del CP entendido como propósito por parte del infractor de obtención de una ventaja patrimonial correlativa, aunque no necesariamente equivalente, al perjuicio típico ocasionado. 6º) Nexo causal o relación de causalidad entre el engaño provocado y el perjuicio experimentado, lo que implica que el dolo del agente tiene que anteceder o ser concurrente en la dinámica defraudatoria, no valorándose penalmente el dolo subsequens, es decir, el sobrevenido y no anterior a la celebración del negocio de que se trate.” 
  
  
SENTENCIA SAP OU 440/15 
  
“En el caso actual hemos de partir de la doctrina de la Sala Segunda - por todas STS. 413/2015 de 30.6 - que recuerda que el engaño típico en el delito de estafa es aquel que genera un riesgo jurídicamente desaprobado para el bien jurídico tutelado y concretamente el idóneo o adecuado para provocar el error desencadenante de la injusta disminución del patrimonio ajeno ( SSTS. 954/2010 de 3.11 , 162/2012 de 15.3 , 344/2013 de 30.4 , 539/2013 de 27.6 , 42/2014 de 5.2 , 228/2014 de 26.3 , que recuerdan que la estafa como elemento esencial requiere la concurrencia del engaño que debe ser suficiente, además de precedente o concurrente con el acto de disposición de la víctima que constituye la consecuencia o efecto de la actuación engañosa, sin la cual no se habría producido el traspaso patrimonial, acto de disposición que realiza el propio perjudicado bajo la influencia del engaño que mueve su voluntad ( SSTS. 1479/2000 de 22.9 , 577/2002 de 8.3 y 267/2003 de 29.2 ), que puede consistir en cualquier acción del engañado que causa un perjuicio patrimonial propio o de tercero, entendiéndose por tal, tanto la entrega de una cosa como la prestación de un servicio por el que no se obtiene la contraprestación. 
  
El engaño ha sido ampliamente analizado por la doctrina de esta Sala, que lo ha identificado como cualquier tipo de ardid, maniobra o maquinación, mendacidad, fabulación o artificio del agente determinante del aprovechamiento patrimonial en perjuicio del otro y así ha entendido extensivo el concepto legal a "cualquier falta de verdad o simulación", cualquiera que sea su modalidad, apariencia de verdad que le determina a realizar una entrega de cosa, dinero o prestación, que de otra manera no hubiese realizado ( STS. 27.1.2000 ), hacer creer a otro algo que no es verdad ( STS. 4.2.2001 )." 
  
En cuanto a la suficiencia del engaño , por su similitud con el caso que analizamos, cabe citar la sentencia TS de 26 de junio del 2000 la cual recoge textualmente "en consecuencia la actuación del acusado presentándose como un cliente en la entidad bancaria y afirmando ser el titular de una determinada cuenta para obtener sucesivos reintegros de fondos, de escasa entidad en cada ocasión para generar mayor confianza, adquiere la relevancia engañosa propia del delito de estafa en cuanto se identifica mostrando el documento nacional de identidad del titular de la cuenta, portado indebidamente, pues tal exhibición constituye en el uso social fundamento ordinariamente suficiente para atribuir a su portador la identidad en él reflejada, salvo notorias discrepancias de edad, sexo o fisonomía con los datos obrantes en el documento. La suficiencia del engaño no queda desvirtuada por el hecho de ejercitarse sobre los empleados de una entidad bancaria, pues si bien es cierto que el tráfico bancario exige una usual comprobación de la identidad de los depositantes, también lo es que la relación con los clientes se fundamenta asimismo en el principio genérico de confianza en el comportamiento básicamente honesto de los mismos, que no aconseja extremar las muestras en desconfianza ni realizar minuciosas comprobaciones fisonómicas, por lo que lo usual en la práctica consiste en una comprobación superficial del documento de identidad exhibido".”