Abogados Blanqueo de Capitales2020-05-22T01:43:35+02:00

BLANQUEO DE CAPITALES

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Abogados Penalistas Especialistas en Delito de Blanqueo de Capitales

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Delito de Blanqueo de Capitales

Fases e indicios en el delito de blanqueo de capitales

El blanqueo de capitales es el delito consistente en incorporar al mercado o circuito legal, los bienes, dinero, y ganancias en general, obtenidos en la realización de actividades delictivas de manera que superado el proceso de incorporación al circuito legal se haga posible su disfrute, de forma jurídicamente incuestionada. Este delito se vertebra en tres fases sucesivas y enlazadas, conectadas a través de un mismo hilo conductor, la clandestinidad y la apariencia de legalidad:

1. Colocación de capitales en el mercado.
2. Distracción para disimular su origen delictivo.
3. Reintegración del dinero ya blanqueado a su titular.

Tal y como indica el Tribunal Supremo, la condena por este delito no precisa de una condena previa por el delito por el que proviene el capital objeto de blanqueo, ni requiere la descripción detallada de dicha actividad criminal, basta con concretar, aunque sea mínimamente, que el dinero proviene de una actividad delictiva. La constatación del blanqueo de capitales exige prueba de la concurrencia de todos y cada uno de sus elementos típicos:

– Origen criminal de los bienes (y no meramente ilícito, ilegal o antijurídico).
– Prueba indiciaria: Incremento inusual del patrimonio o manejo de elevadas cantidades de dinero en efectivo, sin existir negocios legítimos que lo justifiquen. Y, la demostración de algún vínculo o conexión con actividades de tráfico de estupefacientes o con personas o grupos relacionados con las mismas.
– Finalidad de encubrir u ocultar la procedencia ilegal de los bienes o ayudar a los participantes del delito previo.

Existirá blanqueo de capitales tanto si se trata de una pequeña cantidad como si esta es muy elevada, y la pena será función de la cantidad blanqueada.

Es frecuente que las condenas por delito de blanqueo de capitales se fundamenten en indicios, puesto que la prueba directa de la procedencia ilícita del capital es en muchas ocasiones imposible de obtener. Estos son los indicios más habituales que los tribunales tienen en cuenta para considerar probado un delito de blanqueo:

– Utilización excesiva de metálico y escaso o nulo uso de tarjetas de crédito o débito.
– No justificación del origen lícito de los ingresos.
– Poseer negocios carentes de créditos bancarios.
– Tenencia de importantes cantidades de metálico.
– Ocultación de la verdadera titularidad de bienes y propiedades.
– Recibir ingresos de fuentes no identificadas.
– Existencia de sociedades pantalla y testaferros.
– Vinculación con personas y grupos relacionados con actividades ilícitas.
– Circulación del dinero por vías poco usuales.
– Incremento patrimonial no justificado.

Jurisprudencia

Requisitos para la comisión del delito de blanqueo de capitales

Sentencia TS Penal 785/17

«Por último, y a mayor abundamiento, alega que no se cumple el tercero de los requisitos establecidos para que se entienda cometido el delito de blanqueo de capitales: la relación genérica con la actividad delictiva del otro condenado por el referido delito. Argumentando en esta misma dirección aduce la defensa que el art. 301.1. del C. Penal requiere que el autor adquiera, convierta o trasmita bienes que tienen su origen en un delito, o que realice cualquier acto para ocultar o encubrir su origen ilícito o para ayudar a la persona que haya participado en la infracción a eludir las consecuencias legales de sus actos.

En todas las alternativas típicas es necesario, por lo tanto, que los bienes provengan de un delito. Si bien la redacción del artículo expresa este presupuesto mediante la formulación del tipo subjetivo, pues dice «sabiendo que estos bienes tienen su origen en un delito», lo cierto es que, en todo caso, sería necesario comprobar la procedencia de los bienes. Y acaba señalando la parte que, al no haberse probado el origen ilícito del dinero, debemos entender que la Audiencia ha interpretado el tipo del art. 301.1 del C. Penal de una forma que no resulta compatible con su tenor literal, pues se ha considerado erróneamente que comprende la conducta consistente en no poder demostrar el origen lícito de los bienes. Esta interpretación constituye una extensión analógica del tipo penal que vulnera claramente el principio de legalidad en tanto éste garantiza la aplicación de la lex stricta.»

La complicidad en la ejecución del delito

Sentencia AP Z 3 141/18

«La complicidad consiste en la cooperación anterior o simultánea a la ejecución del hecho mediante una aportación relevante pero no necesaria según el plan del autor. De esta forma, el cómplice, que colabora al hecho de otro, no tiene el dominio funcional del hecho. Requiere, como aquí concurre, el concierto previo o por adhesión («pactum scaeleris»), la conciencia de la ilicitud del acto proyectado («consciencia scaeleris»), el denominado «animus adiuvandi» o voluntad de participar contribuyendo a la consecución del acto conocidamente ilícito y finalmente la aportación de un esfuerzo propio, de carácter secundario o auxiliar, para la realización del empeño común.

Como establece la STS de 29 de enero de 2008 el cómplice no es ni más ni menos que un auxiliar eficaz y consciente de los planes y actos del ejecutor material, del inductor o del cooperador esencial que contribuye a la producción del fenómeno punitivo mediante el empleo anterior o simultáneo de medios conducentes a la realización del propósito que a aquéllos anima, y del que participa prestando su colaboración voluntaria para el éxito de la empresa criminal en el que todos están interesados. Se trata, no obstante, como acabamos de exponer, de una participación accidental y de carácter secundario.

El dolo del cómplice radica en la conciencia y voluntad de coadyuvar a la ejecución del hecho punible. Quiere ello decir, por tanto, que para que exista complicidad han de concurrir dos elementos:

A.- Uno objetivo, consistente en la realización de unos actos relacionados con los ejecutados por el autor del hecho delictivo, que reúnan los caracteres ya expuestos, de mera accesoriedad o periféricos.

B.- Otro subjetivo, consistente en el necesario conocimiento del propósito criminal del autor y en la voluntad de contribuir con sus hechos de un modo consciente y eficaz a la realización de aquél.

De manera que el cómplice es un auxiliar del autor, que contribuye a la producción del fenómeno delictivo a través del empleo anterior o simultáneo de medios conducentes a la realización del proyecto que a ambos les anima, participando del común propósito mediante su colaboración voluntaria concretada en actos secundarios, no necesarios para el desarrollo del «iter criminis».»

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