Abogados Coacciones2018-01-27T07:45:42+00:00
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La lesión a la libertad en el delito de coacciones

Sentencia AP O-3 451/17

“Hasta la reforma del Código Penal por la LO 1/2015, la praxis jurisprudencial que se enfrentó a hechos de esta naturaleza, incluso de una gravedad mucho menor que los que aquí nos ocupan, vino entendiendo que aglutinaban los requisitos del tipo penal de las coacciones. Así la sentencia de la Sección 27ª de la AP Madrid de 22 de junio de 2015 en la que se razonó que ” La conducta del acusado declarada probada comporta un grave atentado contra la libertad y seguridad de la afectada quien, durante el período por el que se prolongaron las llamadas, vio impedido su normal propósito de llevar a cabo una vida normal. La invasión e injerencia en la libertad y grave quebranto de la libre determinación de comportarse conforme a la propia voluntad es evidente. …

La lesión grave de la libertad se produce de forma rotunda, a través de la sujeción de la afectada, contra su voluntad, a una vivencia de pesadilla continua, deducible con claridad del relato de hechos probados en relación con la profusión de llamadas efectuadas en poco tiempo, obligando incluso al cambio de número de teléfono. Los hechos están acreditados y constituyen el delito, o, más precisamente, los delitos, englobados en la figura de la continuidad delictiva aplicada en la sentencia, por el que ha sido condenado”. De igual modo, la sentencia de la Sección 26ª de la AP Madrid de 2 de julio de 2015 en otro caso de mensajes reiterados analiza los elementos del tipo penal de las coacciones, argumentando en referencia a la exigencia de violencia o intimidación que “La mera restricción de la libertad de obrar supone de hecho una violencia y por tanto una coacción, siendo lo decisorio el efecto coercitivo de la acción más que la propia acción. Esta utilización del medio coercitivo ha de ser adecuada, eficaz, y causal respecto al resultado perseguido” añadiendo que “La lesión grave de la libertad no se produce pues por expresar sentimientos. Se produce porque el acusado, unilateralmente, decidió sujetar a la afectada, contra su voluntad, a una pesadilla continua, deducible con claridad del relato de hechos probados en relación con la profusión de mensajes efectuados compulsivamente, para imponer violentamente su voluntad y su deseo”.

Y en parecido sentido la sentencia de la Sección 27ª de la AP Madrid de 23 de junio de 2016 tras señalar que el hecho de verse sometido a conductas de esa naturaleza conlleva una “restricción de la libertad de obrar” -pues se impone una presencia no deseada, se genera intranquilidad y desasosiego…..- recuerda que dicha restricción ” supone de hecho una violencia y, por tanto, una coacción , siendo lo decisorio el efecto coercitivo de la acción más que la propia acción” concluyendo que “La vis psíquica o intimidatoria consiste en la violencia psicológica, la que sin patentizarse en actos de violencia física o sobre las cosas, se refleja en acciones o actitudes demostrativas de una voluntad de limitar o compeler la libertad de la víctima o sujeto pasivo del delito”.”

Requisitos del delito de coacciones

Sentencia AP BU-1 234/17

“(…) el delito de coacciones del art. 172 del Código Penal , requiere como presupuestos legales: a) Una conducta violenta de contenido material como vis física, o intimidación como vis compulsiva, ejercida sobre el sujeto pasivo, ya sea de modo directo o de modo indirecto. b) La finalidad perseguida, como resultado de la acción, es impedir lo que la ley no prohíbe o efectuar lo que no se quiere, sea justo o injusto. c) Intensidad suficiente de la acción como para originar el resultado que se busca, pues de carecer de tal intensidad, podría dar lugar a la falta. d) Intención dolosa consistente en el deseo de restringir la libertad ajena, lógica consecuencia del significado que tienen los verbos “impedir” o “compeler”. e) Ilicitud del acto desde la perspectiva de las normas referentes a la convivencia social y al orden jurídico. Teniendo lugar la consumación de este delito con la realización mediante violencia de una conducta tendente a obligar a impedir a otro con violencia hacer lo que la Ley no prohibe, o compelerle a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto, y la producción de dicho resultado lesivo de la libertad de ejecución.

La conducta debe ser realizada con “violencia”. La jurisprudencia suele considerar que lo es la “vis física” sobre las personas ( SSTS 28-02-98 ; 14-11-96 ), la “vis in rebus propia”, consistente en una alteración del uso normal de las cosas mediante su deterioro o destrucción (pinchazo de neumáticos de vehículo para conseguir su inmovilización, ocultación o destrucción de documentos, inutilización de cerraduras y la soldadura de puertas, corte de tuberías de desagüe, destrucción de objetos, en general, etc.); e, incluso (como consecuencia del llamado “proceso de espiritualización” del concepto de violencia) la “vis in rebus impropia”, esto es, la violencia sin alteración del uso normal de las cosas, por entender que puede dar lugar a importantes restricciones de la capacidad de obrar del sujeto pasivo, y que el elemento “violencia” no debe ser entendido en sentido naturalístico, sino normativo-social, ya que lo importante no sería tanto el empleo de fuerza, sino “violentar” la voluntad del sujeto pasivo de un modo no necesariamente físico.

La jurisprudencia ha aplicado esta doctrina en supuestos de corte de suministro hidráulico, eléctrico y de gas ( STS 28-02-00 ), cambio de cerradura, cierre mediante otros mecanismos ( STS 5-04-99 ) negativa a entregar boletines de suministros, extracción forzosa de bienes necesarios para vivir ( STS 26-05-92 ), interposición de obstáculos, retención de bienes ( STS 11-07-01 ), modificación de las claves de acceso a un programa informático para impedir su uso, u otras formas de “violencia” sin menoscabo material. Sin embargo, no puede integrar el elemento violencia la intimidación o “vis compulsiva”, dicho elemento forma parte del tipo objetivo de diversos delitos, como, por ejemplo, el de amenazas ( art. 169 ss. CP ).”

El acto de contenido vejatorio en el delito de coacciones

Sentencia AP C-1 348/15

“En segundo lugar, la parte plantea la indebida aplicación del artículo 173.1 del Código Penal sobre la base de la supuesta falta de entidad de la acción para integrar la previsión típica del delito contra la integridad moral. Este planteamiento tiene que ser estimado, ya que esta figura, emanada directamente del artículo 15 de la Constitución, se basa en la existencia de un acto de claro e inequívoco contenido vejatorio para el sujeto pasivo del que deriva un padecimiento, físico o psíquico causado por un comportamiento degradante o humillante que incida en el concepto de dignidad de la persona afectada y que caracteriza a todo ser humano, que pasa a ser tratado como equivalente a un objeto ( SSTS de 22-01- 2015, recurso número 1372-2014 ; y de 10-02-2015 , recurso número 10578-2014), situación que no se puede deducir como consecuencia natural de la conducta ejecutada ni se constata en el factum de la sentencia de grado.”

La lesión a la libertad en el delito de coacciones

Sentencia AP O-3 451/17

“Hasta la reforma del Código Penal por la LO 1/2015, la praxis jurisprudencial que se enfrentó a hechos de esta naturaleza, incluso de una gravedad mucho menor que los que aquí nos ocupan, vino entendiendo que aglutinaban los requisitos del tipo penal de las coacciones. Así la sentencia de la Sección 27ª de la AP Madrid de 22 de junio de 2015 en la que se razonó que […]

Requisitos del delito de coacciones

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“(…) el delito de coacciones del art. 172 del Código Penal , requiere como presupuestos legales: a) Una conducta violenta de contenido material como vis física, o intimidación como vis compulsiva, ejercida sobre el sujeto pasivo, ya sea de modo directo o de modo indirecto. b) La finalidad perseguida, como resultado de la acción, es impedir lo que la ley no prohíbe o efectuar lo que no […]

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Sentencia AP C-1 348/15

“En segundo lugar, la parte plantea la indebida aplicación del artículo 173.1 del Código Penal sobre la base de la supuesta falta de entidad de la acción para integrar la previsión típica del delito contra la integridad moral. Este planteamiento tiene que ser estimado, ya que esta figura, emanada directamente del artículo 15 de la Constitución, se basa en la existencia de un acto de claro e […]

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